Magallanes se demostraba así hombre de lecturas... desde que el conocimiento moderno a partir de la crítica literaria científica- ha permitido aclarar por fin el polémico origen de aquel nombre como procedente de las novelas de caballería, tan en boga en la época del descubrimiento, y no derivado, como se pensara, del tamaño de los pies de los gigantes, según circulara desde el viaje de Fray García de Loaisa en 1525. Magallanes hubo de tomarlo, según hipótesis de la investigadora Argentina María Rosa Lida, de un personaje fantástico de la novela Primaleón, el que, entre otras hazañas, captura en el relato al gigante patagón. Hipotesis confirmada por el hispanista francés Marcel Bataillon, quien ubicó en Francia dos ediciones de la novela y, por fin, en Inglaterra, el único ejemplar conocido de su primera edición, impresa en Salamanca en 1512. Allí se habla no sólo del monstruoso Patagón sino de un pueblo de patagones, no monstruosos; llamados así por ser salvajes. |
Pigafetta bautizó a la región escenario de los contactos con los indígenas tierra de los patagones, y estampó en su célebre mapa el topónimo Patagonia. Al parecer inspirado en California, que deriva de Califa, reina de las amazonas en la novela caballeresca de la época Las Sergas de Esplandián. Pigafetta también bautizó estrecho de los patagones al que hoy se llama Estrecho de Magallanes. Pese a desaparecer el nombre original del estrecho de la cartografía de los siglos XVI y XVII, según señala Berta Vidal de Battini, el nombre Patagonia a la larga hizo fortuna. Fuente: Guía turística YPF |