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Buceando bajo una cúpula de hielo.
[Texto y fotografías: Sergio Massaro
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El interior del lago se vuelve oscuro e inhóspito, la luz llega tenue y densa debilitada por el grueso manto helado, un pequeño agujero de forma triangular es el único vínculo con el espacio exterior.
Bucear bajo hielo supone tener en todo momento sobre nuestras cabezas un techo que no nos permite salir a la superficie por cualquier lugar que deseemos, ya que únicamente disponemos de un pequeño hueco, una ventana al exterior que nunca debemos perder de vista... Esta especialidad dentro del buceo es una de las menos desarrolladas, ya que son pocos los ambientes que poseen las características adecuadas para este tipo de inmersiones.
Sin embargo, en Neuquén encontramos el lugar justo…
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